"¿Has visto florecer el desierto?
Dime: ¿Has visto el desierto en flor?
Dime, para que yo sepa
cómo luce un desierto en flor
—Yo he visto florecer el desierto
Era el rostro del ciego
cuando tocó con la mano algo
que su boca recordaba."
(Gunnar Ekelöf)
Manos, manos.
Me faltan cubetas, para llevar manos,
me faltan agujetas, para atar cabos -sueltos-
me faltan ramos, de flores para ocupar manos.
Me sobran algunos usados poemas que escriben manos
y cabezas que cuelgan de un faro pintado de azul violeta.
Ahora, quiero manos, para tomar otras manos,
es que me faltan manos, para dar la mano
y cuando las doy, no las devuelven. Tirar los dados
ir casa por casa con las manos –y exigir el reembolso–
Me faltan cubetas, para llevar manos,
me faltan agujetas, para atar cabos -sueltos-
me faltan ramos, de flores para ocupar manos.
Me sobran algunos usados poemas que escriben manos
y cabezas que cuelgan de un faro pintado de azul violeta.
Ahora, quiero manos, para tomar otras manos,
es que me faltan manos, para dar la mano
y cuando las doy, no las devuelven. Tirar los dados
ir casa por casa con las manos –y exigir el reembolso–
Listo, ahora me sobran manos, ya no saludo, ni con el pie ni con
la mano,
tengo una caja llena, para escribir poemas copiados,
trescientas cuarenta veces –hasta que crea– que salen de mi mano.
Ese verso que vuela por los altos prados
y posa la abeja en la flor
Trescientas cuarenta veces -Hasta que de verdad-
Salga de mi mano.
O desde un sobre viejo, recuerdos olvidados.
tengo una caja llena, para escribir poemas copiados,
trescientas cuarenta veces –hasta que crea– que salen de mi mano.
Ese verso que vuela por los altos prados
y posa la abeja en la flor
Trescientas cuarenta veces -Hasta que de verdad-
Salga de mi mano.
O desde un sobre viejo, recuerdos olvidados.
Mejor viejos –Dicen– que jamás borrados.