jueves, 6 de marzo de 2014

LIMITE –doce minutos de importancia–


mi madre salió de la pieza
con ropa sucia y un libro –de mi hermana–
cincuenta colillas que recogió del suelo

yo Tenía la mano bajo la almohada
estrangulando los sueños
y la otra en el pecho que se ahoga

por cierto habían quinientos pesos
bajo la cama zapatillas viejas
como la vergüenza y la cortina cerrada

Mi "viejo" cortando el pasto
luego de enterrar a tres tortugas
un perro y dos gatos de mi hermana –en la lejana infancia–

–siempre pensé que era asistente funerario el hombre–

la abuela tocando la puerta
pastel de choclo y yogur de ciruela
nostalgia y recuerdos rotos

Mi hermano en el escritorio
borrando la tesis de un año –entero–
decidiendo irse a la Habana

–mi vieja como siempre
sin ningún pero–

Pensaba entre el sueño y la fobia
que le tengo al silencio de mi voz
que hace rato no hablo de hecho
no estoy de acuerdo con lo que pienso

me preguntaba
por qué deje caer
las llaves bajo el catre

y no guarde batería para la alarma

ni antes de dormir
contarle a mi hermano
que aunque suene cliché

la vida depende
de cuan feliz logras o no ser
no hay más secretos –y es la idea–

pensaba que son las once con cuatro
y mi mamá se debe estar preguntando
que hice con todo el detergente

las dos semanas que me quede solo