jueves, 14 de marzo de 2013

la típica tragedia de juan vitrina

- Cinco minutos, es lo único que hay para contarles -







dijo don juan vitrina,

señor de la librería

la muerte

 es honrosa

si se muere antes

añadió;

 se vive un poco después

si se es feliz

o si mejor se es,

 lo que uno siempre fue

más no dictaminar nada

a la prolija suerte

¿que me quedó para dar?,

¿que me quedó para entregar?




- ahora me quedan cuatro -






todos sabían,

lo simple que era

derribar,

 aquellas palabras que dije

por que solo fueron eso,

 polvo esparcido

estrellas dispersas al alba

canciones lanzadas al fogón




¿se confundió el que aun se admira?

¿se arrepintió el que aun se pregunta?





- le diré que solo me quedan tres -




entonces buscare

eso para impresionarme

atrás

de toda la ciudad de lo ínfimo

y me encerrare

en los actos simples

ya tire la llave,

no la busque en su imaginación

vagare también

 por un segundo y medio

en la letrina

desesperada de lo universal .






- solo dos, calma... -






ya cerré

mi libro de sonrisas

de versos

con algunos recuerdos

y una estampa

de un hueón amargado

¿me cambiarías por un puñado de respuestas?

¿ venderías mis escasas razones?






- uno -







lo eterno

 no tiene final

solo si es

 suficientemente

eterno

 para convertirse

en una mentira casual


tu sonrisa,


dios,

ying,


yang,


¿paz?




o esos segundos que nunca sobraron-.




al acabar

juan vitrina cayo

al suelo

entre sus obras,

junto al imperecedero

final

que brindaba

por otra historia acabada.  (salud)




pero el no fue quien asesino a juan vitrina
ni tampoco fue quien  creen ustedes
pero bien puede usted lector deducirlo.
como siempre.
.



Felipe Laeter.