viernes, 22 de agosto de 2014

LLegar a casa tarde

Yo estoy sentado en una banca
por donde muy cerca pasan las bicis
y los transeúntes las esquivan
-como en los juegos de vídeos.
luego me paro sobre mi cuerpo y guardo
la libreta en una de mis costillas y camino
siento un profundo
dolor por los ciclistas
que corren tras sus bicis
 y no se dan cuenta
que estas huyen porque
odian el transito de santiago.
más encima está el
oficinista que no corre
porque el maletín lo
tiene repleto de sueño, cansancio, etc.
tiene hijos y yo no lo sé
 - yo voy por la vereda del frente
y cacho una fuente de soda
que tiene helados
-pienso que si invito a la cristina
volverá a pensar en cuanto
me gusta el pistacho o el chocolate o las pasas al ron.
¿cuanto
 puede
valer
un
poema
sobre
la
playa
que
alojo
entre
mis
 pulmones?

¿cuanto puede costar encontrar las llaves
de mi casa cuando dije que iba y volvía
y salí sin ellas?