domingo, 15 de septiembre de 2013

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Basta de alegorías yo no conozco nada de ti
¿Aun así estarías dispuesta a quedarte aquí?
el perro como el tiempo orino mis papeles
los poemas no son como los de antes
y sabes: intente recordar tu dirección
también sabes bien los resultados;
trecientos mil pasos en reversa para devolverme al barrio
que nunca deje; hastío! no quiero recordar otro
Basta de alegorías yo casi siempre mire tus ojos
las palomas son estúpidamente iguales
y los faroles junto a ellos los arboles
llenos de autos los colores unos a otros todos
los discos piratas en el suelo -el suelo!-
las veredas de hecho las rejas a veces no sé bien
las bancas de cada plaza con su columpio
y las estrellas desproporcionadas llenas
la luz este o no este las ampolletas
unas a otras las botellas los tejados
pero eso solo desde los balcones
no entiendo ni los cipreses llorones
ni los pantalones desteñidos recuerdos
Basta de alegorías cuantas veces te salude no lo sé
nunca te prometí porque llevo años lejos del alcohol
pero tú dime qué esperas si son: trecientos mil pasos
en reversa para devolverme a ese barrio -puto barrio!-
trecientos mil día tras día y noche tras noche
lo admito no recuerdo donde te encontré
lo admito la última vez que logre ver no fue
precisamente de pie ni en victorias pues sabes bien
las perdí todas: las carreras en donde nunca aposte tan bien
trecientos mil y ya me hastiaron las alegorías
todas iguales los puentes los botes amores
opiniones no así las canciones pero uf las emociones
lleno esta de nubes todas con forma de nubes
gatos con forma de gatos
doctores con batas de doctores
zapatillas con esa forma de zapatillas
banderas rectangulares como banderas rectangulares
pasillos tan largos como pasillos tan largos
¡hastío!
¡Zozobra!
comida que parece comida
trenes van y vienen trenes
calles empiezan y terminan en otras calles
túneles con entradas y salidas con avenidas
tiempo segundo a segundo lo mismo: alegoría
en fin; si; en fin
Basta de ellas tú me conoces bien
mejor que yo a mí o mejor que a tí
Trecientos mil pasos -te cuento camine un día al salir de mi casa-
pero estuve a uno -tan solo a uno- de tocar tu puerta y decirte todo absolutamente todo
no lo hice
pero te vi
me detuve cuando te vi
eres como igual a mí
tomabas tu bolso como
con la misma mano con la que yo escribo.
y vaya que te escribí

vaya que si